DEPENDENCIA EMOCIONAL

La dependencia emocional es un patrón psicológico en el cual la persona cubre sus necesidades emocionales de manera des-adaptativa con otras personas. La persona que es dependiente siempre tiene que tener una persona de referencia, ya se un familiar, amig@, pareja etc. Sin duda, nos resta libertad y la capacidad de ser uno@ mism@. Algunas características en las que podemos fijarnos para saber si somos propensos a establecer relaciones de dependencia son:

-No querer estar sol@.

-Dificultad para tomar decisiones, prefieren que el otro sea el responsable de su vida.

– Tener baja autoestima.

– Idealizar a la otra persona y querer su aprobación continua.

– Miedo extremo a perder a esa persona o que le abandonen.

– Creer que es incapaz de cuidarse a sí mism@.

– Dificultad para poner fin a una relación en el caso de que sea tóxica.

Cuando exploramos el origen de esta dependencia podemos ver que se intensifica por una educación sobreprotectora o que inculque temor, a hacer cosas por sí mism@. Esta vinculación afectiva excesiva se correlaciona con trastornos de apego. El apego es una vinculación afectiva intensa, duradera, de carácter singular, que se desarrolla y consolida entre dos individuos, por medio de sus interacciones recíprocas, y cuyo objetivo inmediato es la búsqueda y mantenimiento de proximidad en momentos de amenaza, ya que esto proporciona seguridad, consuelo y protección. Suele aparecer a los 6 meses de edad y establecerse hasta los 2 años aproximadamente. El tipo de apego establecido en la infancia influye de manera significativa en las relaciones posteriores de amistad y de pareja.

Para salir de esa dependencia te propongo que:

  • Hagas planes fuera de esa relación una vez en semana.
  • Realizar una actividad sol@
  • Reforzarte verbalmente, es decir, decirte cosas positivas.
  • Recordar que tu valor no depende de otras personas.

Si tienes alguna duda o crees que tienes una relación de dependencia emocional, contacta conmigo para trabajar en sesiones online.

¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE LA AUTOESTIMA?

La autoestima se define como el conjunto de percepciones, pensamientos, evaluaciones, sentimientos y tendencias de comportamientos dirigidos hacia un@ mismo y hacia los rasgos de nuestro cuerpo y nuestro carácter. Para llegar a tener un nivel de autoestima (¿Me quiero?) adecuado,  primero es necesario conocer los cinco componentes que la conforman y responder a las […]

EL PELIGRO DE OBEDECER CIEGAMENTE

No sé a vosotr@s pero a mí, el verbo OBEDECER no me gusta nada por todo lo que implica.  Y no es porque sea precisamente una rebelde sin causa sino por  las connotaciones que conforman esa palabra. La RAE lo define como: cumplir la voluntad de quien manda. Es decir, alguien externo, con más poder que tú, te ordena, te exige que hagas algo y supuestamente camuflado bajo la coletilla: “es por tu bien” o “porque lo digo yo”.

No hay diálogo, no hay consenso de razones, no hay explicaciones y así, señores y señoras, no se puede educar. Trasladémosnos al Holocausto que llevaron a cabo los nazis, la inmensa mayoría obedecía órdenes ciegamente y todo “por” el bien de Alemania. Desde casa, diríamos: “eso a mí no me pasaría jamás”. ¿Estás segur@?

Pues me gustaría comentaros un experimento muy comentado desde la Psicología social: el experimento de Milgram. El nombre se lo debe a un psicólogo norteamericano que en 1961  quería comprobar hasta qué punto personas normales, sin patologías previas, con diferentes niveles académicos y diferentes perfiles obedecían a una autoridad. El experimento trataba sobre “aprendizaje y memoria” y hacían falta tres personas: el investigador (con bata blanca, la autoridad), el maestr@ y el alumno/a. Al sujeto experimental siempre le tocaba ser maestr@, ya que el sorteo estaba amañado y el alumn@ era un cómplice del investigador.

El alumn@ era atado delante del maestr@ en una silla para que no se moviera y se le colaban electrodos; luego el maestr@ se iba a la habitación contigüa, donde había interruptores que regulaban la intensidad de la descarga con etiquetas: descarga moderada, fuerte, peligro, descarga grave y probable muerte. El alumn@ tenía que aprenderse pares de palabras y a cada error el maestro incrementaba la descarga en 15 en 15 voltios más. Realmente esas descargas no se producían pero el alumn@ representaba el papel gritando en la habitación de al lado. Si el maestr@ se negaba a aumentar la descarga, el investigador le decía “continúe por favor”, “para que le experimento funcione necesita que usted siga”, “debe continuar” etc.

Sorprendentemente el 65% continuó hasta el final, aplicando la máxima descarga. Atrás, quedaron sus valores morales y su conciencia. Es cierto que la muestra no era muy significativa, eran 45 personas en total, pero sin duda, este experimento da mucho que pensar.

Demuestra que los seres humanos podemos ser muy frágiles ante la autoridad y acabar obedeciendo ciegamente aunque sufran o mueran personas.

Pero no nos quedemos con esta visión no demasiado positiva, yo me quedo con el resultado que me gustó más de este experimento: Milgram constató que a mayor formación académica, menos intimidación producía la autoridad, por lo que la obediencia disminuía. Así que apostemos por la formación, la educación, la lectura, el ver las dos caras de la moneda, las versiones diferentes, empapémosnos  de información y en última instancia tomemos decisiones razonadas, coherentes con nuestros principios y sepamos parar a tiempo.

Nuestro criterio está por delante de presiones grupales, autoridades, aprendamos a saber que está bien y que no está bien, porque no necesitamos que nadie nos lo diga.

DECIDES TÚ.