¿NOTAS ALGUNA MOLESTIA EN EL ESTÓMAGO?

El estómago está interconectado con el cerebro, de ahí que los estados emocionales se manifiesten en forma de síntomas. El aparato digestivo está regulado por el sistema nervioso autónomo, que a su vez está condicionado por la mente y las emociones. Cuando nos presentamos a un examen, a una entrevista o nos enamoramos notamos cambios en nuestro estómago. En las consultas de atención primaria es muy común que las personas se quejen de molestias, hinchazón, estreñimiento, falta o exceso de apetito, gases o diarrea. Una vez descartado lo físico, entra en juego la salud mental y hay que indagar de dónde pueden venir. Son señales de alarma de que algo no anda bien y nos avisan para que empecemos a cuidarnos. Por ejemplo, la ansiedad se relaciona estrechamente con las molestias estomacales, afectando nuestra calidad de vida. El 70% de las molestias estomacales están provocadas por el estrés.

¿Qué podemos hacer? Detectar el origen de ese estado de ánimo e integrar estrategias de afrontamiento. Por otro lado, es adecuado introducir en nuestra rutina diaria ejercicios de respiración y relajación. La meditación también puede ayudarte ya que con la práctica mejoras la concentración y reduces el estrés.

¿TE SIENTES SOL@?

Hoy quiero escribirte a ti, si alguna vez te has sentido a la deriva en medio de un océano, este artículo es tuyo. Hay veces en los que te paras en seco y en ese instante sientes soledad. Analizas cómo es tu vida, las personas que hay a tu alrededor o las que te gustaría que estuvieran. En la sociedad siempre se ha asociado estar sol@ con algo negativo y ese mensaje ha calado hondo.

Lo primero que quiero decirte es que es necesario sentirse así alguna vez, ya que esto significa que te has dado tiempo a estar contigo mism@, a saber qué es lo que deseas y a mirarte en el espejo.

Habrás escuchado la frase: “en realidad tod@s estamos sol@s” y eso no te habrá consolado en absoluto. Cierto es que todos queremos compañía y eso está bien, sin embargo saquémosle la parte positiva a esta emoción. Sentirnos en soledad hace que te plantes quién eres,  qué es lo que te gusta y qué tipo de personas te gustaría incluir en tu vida. Tú eres protagonista de tu historia, los demás se van añadiendo al viaje pero la mayor parte del día estás con tus pensamientos.

Es importante que sepamos estar con nosotr@s mism@s para no tener relaciones de dependencia con otras personas. Compartir el tiempo con alguien para disfrutar más pero no por necesidad, por callar tu ruido interior.

Sea cuál sea tu situación, y si te miraste en el espejo y no te gustó lo que vistes o te sientes demasiado sol@,  quiero recordarte que necesitas sacar a fuera todo lo que estás sintiendo y que puedes compartirlo en terapia. No importa dónde estés siempre tendrás un espacio en mi agenda.

ASMR

Hace unos años que empecé a escuchar hablar de los vídeos ASMR y se me quedó cara de estar más perdida que un elefante en una chatarrería. Para que no os pase eso, hoy vamos a hablar de este fenómeno.

¿Qué es ASMR? Son siglas en inglés que traducidas significa respuesta sensorial meridiana autónoma. ¿A que te quedas igual? Vamos a explicarlo en cristiano: es experimentar una sensación de hormigueo en el cuero cabelludo y en la parte posterior del cuello y la columna. Incluye sentirse tranquil@, con una sensación de bienestar y relajación. Una experiencia tanto psicológica como física. Se calcula que un 14% de la población es capaz de sentirlo. Esta respuesta sensorial es experimentada por primera vez en la infancia. 

Pues bien, como nuestro cerebro está programado para buscar el placer y reproducirlo, hace unos diez años que empezaron a subir a las redes sociales vídeos ASMR que son muy consumidos por los jóvenes. Los cuales estimulan los centros del placer de nuestro cerebro, segregando dopamina, un neurotransmisor encargado de generar la sensación de bienestar.

Contienen una mezcla de estímulos auditivos, visuales y cognitivos. Se usan micrófonos preparados para captar el sonido en tres dimensiones (sistema de escucha binaural) que permiten crear una sensación envolvente en el oyente que se coloque auriculares. Es como si te dieran un masaje pero sin tocarte. L@s que los consumen dicen que les ayuda a relajarse o que recurren a ellos para quedarse dormid@s. También es frecuente usar susurros y patrones de sonidos repetitivos, son vídeos relativamente largos, sin ruidos imprevistos y están basados en los sonidos a bajo volumen y sin estridencias.

La comunidad científica está tratando de entenderlo para, quizás en el futuro, poder aplicarlo a algún tipo de terapia. Todas las herramientas que puedan a ayudar son siempre bienvenidas.

PERSONAS ALTAMENTE SENSIBLES

El término PAS fue acuñado en los años 90 por la psicóloga Elaine Aron.  En estos últimos años cada vez se habla más de las personas llamadas PAS (personas altamente sensibles). Siempre han existido y en la actualidad hay estudios que agrupan las características que forman este rasgo. Tienen el sistema nervioso más desarrollado que el de la mayoría de la gente, así pues diríamos que lo tienen en alerta. Existen cuatro pilares que sustentan el PAS:

-La persona tiene una tendencia a procesar toda la información recibida de una manera intensa y profunda. Le suelen dar muchas vueltas a un mismo tema.

-Llegan a saturarse cuando tienen que procesar mucha información (sensorial y emocional) a la vez, por ejemplo; estando en un concurrido centro comercial. Es muy habitual que se saturen y tengan que salir del lugar.

-La persona vive la vida con mucha emocionalidad; se emociona con facilidad ante un sinfín de situaciones.

-Tienen una gran sensibilidad en cuanto a los cinco sentidos (vista, tacto, oído, gusto, olfato) y también de cara a sutilezas como detectar pequeños cambios en el entorno o en el estado emocional de otras personas.

Podemos señalar que son muy empátic@s, tienen la intuición muy desarrollada, saben escuchar, son creativ@s y disfrutan de la soledad. Por otro lado, lloran y ríen fácilmente, son sensibles a las críticas, se saturan rápidamente y no le gustan los ruidos.

Ser PAS tiene sus ventajas, sin embargo también es cierto que conlleva unas características que pueden hacerles sentir con demasiada intensidad. No es un trastorno ni debe ser considerado como algo negativo, si bien es  importante  aprender a gestionarlo.

¿POR QUÉ EVITAR NO SENTIR MIEDO?

Seguro que si pudieras elegir, pedirías sentirte bien todo el tiempo y esto incluye no tener miedo. Es algo bastante entendible porque preferimos sentir emociones positivas todo el tiempo, es el ideal al que aspirar.

Sin embargo, ante peligros inminentes el miedo nos pone alerta y nos aleja de estímulos que podrían hacernos daño, siendo esto muy adaptativo. La vida está formada por vivencias de todo tipo y el miedo nos acompaña en momentos de nuestra vida. Además siempre hay un aprendizaje detrás de las situaciones que nos asustan, te conoces más a ti mism@ y aprendes estrategias para desenvolverte en este tipo de situaciones.

El objetivo es aceptar esa parte y actuar aunque sintamos miedo. Obviamente estamos hablando de acciones que nos llevarán a sentirnos mejor a largo plazo y a conseguir nuestros objetivos. Como siempre digo no se trata de eliminar sensaciones incómodas sino de poder actuar aun sintiéndolas. La única manera de que el miedo se reduzca y poder convivir con su presencia es exponerse a él. A más evitación más grande se hace y esa la bola de nieve  en forma de miedo no parará de crecer. Se trata de experimentar, así que te propongo que hagas algo que te da miedo y veas qué pasa, cómo te sientes en ese momento y cómo te sientes después.

El miedo puede venir marcado de forma innata, como por ejemplo el miedo a las serpientes; se puede adquirir a través de la observación directa; o del condicionamiento de estímulos.

Cuando el miedo es muy intenso e interfiere con tu día a día, termina por convertirse en trastornos como pueden ser las fobias, ataques de pánico etc. De ahí, la importancia de trabajar los miedos a través de la terapia.

RELACIÓN DE PAREJA CON FUTURO

Seguro que muchas veces te habrás preguntado: ¿está relación tiene futuro?, ¿irá todo bien? Nos pueden asaltar dudas y aunque no podemos predecir al 100% cómo evolucionará esa relación, sí que hay una serie de características que te pueden ayudar a ver si vais por el buen camino. Es importante que haya un proyecto de futuro y unos valores compartidos, ya que estos definirán la conducta de cada parte.

Para llegar a buen puerto es importante remar en la misma dirección, siendo así  más fácil tomar decisiones juntos y resolver las diferencias.

Dentro de los factores que se consideran clave para evolucionar positivamente, encontramos:

El compromiso, entendido como la alianza que les llevará a permanecer juntos y no tirar la toalla fácilmente.

La lealtad, no fallar a tu pareja, serle fiel y estar ahí.

El respeto, de las formas de ser e intereses de cada uno, así como no perder el control en los conflictos que surjan.

La confianza, en que tiene buenas intenciones y quiere para ti lo mejor.

La generosidad, ayudar a la otra parte en todo lo posible, querer que cada miembro crezca.

Admiración, de las virtudes de la otra persona, de lo que te enseña y te aporta.

La autonomía, tomar responsabilidad de los asuntos de cada uno, sin olvidar que cada uno tiene su parcela.

El amor, priorizar a la otra persona, protegerla, compartir momentos.

La comunicación, base fundamental para todos los demás valores, para trasmitir nuestro amor y también resolver diferencias.

El apoyo, alguien que va a estar ahí en los momentos buenos y malos.

Al inicio, cuando os estáis conociendo puede que te atraiga que la persona sea diferente a ti, que tenga cosas que tú no tienes pero con el tiempo lo que os unirá son las semejanzas, querer el mismo proyecto de vida para que la relación sea duradera  y saludable.

EN QUÉ CONSISTE EL AUTOSABOTAJE

El auto-sabotaje está formando por pensamientos y conductas que interfieren en llevar a cabo nuestros objetivos y proyectos. No hay nadie externo que nos ponga la zancadilla, nos la hacemos nosotr@s mism@s.

Se producen de modo inconsciente o consciente para evitar afrontar retos. Un ejemplo sería cuando pospongo hacer deporte siendo un objetivo que tenía planeado. El resultado es que te pierdes hacer cosas que probablemente puedan favorecerte, no hay garantía al 100% de que todo vaya a salir bien pero al menos lo intentas.

¿Y por qué ocurre? Entre algunos motivos encontramos: baja autoestima, miedo a los cambios, temor al fracaso, falta de seguridad, miedo a no estar a la altura, conflictos internos, creencias limitantes… Se manifiesta cuando no eres capaz de aceptarte y además creen que no lo vas  a conseguir. Va ligado a cierto grado de responsabilidad que implicará cambios en tu vida.

Algunas de las características que encontramos en las personas que se autosabotean son: 

-No finalizan las cosas. De este modo nadie podrá opinar sobre el resultado y evita el miedo al fracaso.

-Dan Excusas. Falta al trabajo cuando hay revisión del proyecto porque no se encuentra bien. No queda con el chico que le gusta con la excusa de que tiene muchas obligaciones.

-Procastinación: No acaba un trabajo de la universidad, lo deja para el último momento y al final se le pasa la fecha.

-Victimismo: lo pasó mal en su última relación de pareja, así que no hace por conocer gente nueva por miedo a volver a sufrir. Como se suele decir  se pone la tirita antes de que salga la herida.

¿Qué  puedes hacer contra el sabotaje?:

1.Identifica en qué área te estás saboteando: en el trabajo, la relación de pareja, en encontrar nuevas amistades, en terminar la carrera.

2. Identifica que excusa estás usando. Puede ser malestar, inseguridad o falta de tiempo.

3. Identifica que tratas de evitar, qué temes. Reflexiona sobre el motivo que hay detrás de autosabotearte. Quizás no lo veas claro y necesites una orientación externa que te ayude a ver con claridad todo el proceso.

¿ESTÁS DESEANDO QUE ACABE LA NAVIDAD?

Actualmente la Navidad está asociada a la gente que quieres, a disfrutar de buenas comidas o a la ilusión por las sorpresas. Sin embargo hoy me gustaría hacer más visible a esas personas a las que la Navidad se les hace cuesta arriba.

No todo es perfecto cuando falta alguien importante, cuando tu solvencia económica no da para tantos excesos, cuando la nostalgia se apodera de ti o cuando estás hart@ de tanto compromiso social y autoexigencia para estar a nivel de todo lo que implica.

Desgraciadamente la sociedad nos indica que debemos comprar compulsivamente, que para disfrutar hace falta tener dinero y que todo te vaya bien. Nada que ver con el origen religioso por el cual se creó. Puede ser una época muy brillante llena de luces y objetivos nuevos o una época más bien con sombras.

¿Y qué me dices de esos familiares que no tienes ninguna gana de ver y que siempre te preguntan por las cosas que no tienes; novi@, trabajo, dinero o hij@s? Familias donde las discusiones son el centro de cohesión, la soledad, el consumismo, los balances insatisfactorios y la ingestión excesiva de comida y bebida.

Puede haber años que estés bajo el encanto de la Navidad y otros donde las circunstancias te empujen a querer que termine lo más rápido posible.

Vive la Navidad cómo tú elijas, haciendo lo que te haga sentir cómod@. Al fin y al cabo son solo fechas y depende de ti que la quieras celebrar o simplemente sean unas semanas más del calendario. Regálate autocuidado, un buen paseo, un chocolate caliente, la compañía de personas que te sumen y te hagan sentir bien. Baja el ritmo, olvídate de los compromisos y reencuéntrate contigo mism@.

QUÉ ESPERAR TRAS EXPERIMENTAR UN TRAUMA

Todos en algún momento de nuestras vidas vamos a experimentar un suceso o una vivencia traumática que nos inducirá daño psicológico. Puede ser desde un desastre natural (erupción de un volcán, inundaciones), experiencias de gran impacto emocional como la pérdida de un ser querido o una ruptura sentimental.

La palabra trauma proviene de un concepto griego que significa “herida”. En psicología podemos definirlo como “choque o impresión emocional muy intensos causados por algún hecho o acontecimiento negativo que produce en el subconsciente de una persona una huella duradera que no puede o tarda en superar”.

Puede ocurrir a cualquier edad, siendo más impactante cuando más joven se es, debido a la falta de recursos. Un trauma es algo que  no  podemos manejar y suele ser necesaria la terapia para poder seguir adelante y que no se cronifique en el tiempo desembocando en un trastorno por estrés traumático. Se experimenta un sentimiento de miedo intenso, de indefensión, pérdida de control y de amenaza.

Dentro de las respuestas emocionales y psicológicas, una persona que ha experimentado un trauma puede sentir: negación, ira, miedo, tristeza, vergüenza confusión, ansiedad, depresión, culpa, irritabilidad, dificultad para concentrarse. Los flashbacks, o escenas retrospectivas, cuando una persona revive el evento traumático en su mente, son comunes, al igual que las pesadillas.

Junto con una reacción emocional, el trauma puede causar síntomas físicos, como: dolores de cabeza, síntomas digestivos, fatiga, aceleración del ritmo cardíaco, sudoración, sentirse nervioso. A veces, se experimenta hiperexcitación, que es la sensación de estar en alerta constante. Esto puede hacer que sea difícil dormir.

Podemos hablar de estrategias de afrontamiento disfuncionales en un trauma  como puede ser: la autocrítica, el abuso de sustancias, el alejamiento social, conductas de riesgo, agresividad o excesiva complacencia, negación del problema. Nuestra personalidad es uno de los factores que es fundamental a la hora de gestionar el trauma.

Lo recomendable es empezar terapia psicológica para sanar esa herida y que no arrastre otras consecuencias negativas en tu vida. Nadie nace preparad@ para gestionarlo, así que lo mejor es pedir ayuda y no dejarte para el final.

¿TIENES DEMASIADOS PENSAMIENTOS?

Una persona puede tener miles de pensamientos al día, es algo automático como respirar. En gran medida son pensamientos recurrentes y en muchos casos nos pueden generar malestar. La mayoría de ellos no están fundamentados en algo realista. No quiere decir que tengas un trastorno, el  problema aparece cuando te crees todo lo que tu cabeza piensa o no puedes dejar de pensar en ningún momento.

Tener pensamientos es algo que nos diferencia de las demás especies de animales.  Somos seres sofisticados con esta capacidad que nos aporta muchos beneficios, si bien es verdad que en algunas ocasiones estos pensamientos están anclados en el pasado o en un futuro incierto y no nos sitúan en el presente.

El primer paso para gestionarlos es aceptar que los tenemos y ser consciente de ellos. El siguiente paso es comprender que no todos son reales ni los podemos controlar. En ese intento de eliminar o controlar esos pensamientos es cuando no funcionamos con normalidad. No debemos tenerles miedo porque no pueden hacernos un daño real y te impiden disfrutar del momento presente.

Te prepongo un ejercicio en el cual dedicaras un tiempo cada día para preocuparte, puede ser quince minutos, media hora o si lo necesitas hasta una hora. Intenta que sea en el mismo momento del día, como si fuera una actividad más en tu agenda. Pon la alarma del móvil y piensa en todas las cosas que te preocupan o te dan miedo. Si a lo largo del día empiezas a tener pensamientos no deseados, dile a tu mente que ahora no es el momento y que pensarás en ellos en el tiempo fijado que tienes para ello. De este modo no te quedas enganchado a esos pensamientos tanto tiempo. Aprendes a posponer la preocupación y cambiar tu atención a otras cosas, dejando tiempo para estar tranquil@ y hacer el resto de tareas.