¿NOTAS ALGUNA MOLESTIA EN EL ESTÓMAGO?

El estómago está interconectado con el cerebro, de ahí que los estados emocionales se manifiesten en forma de síntomas. El aparato digestivo está regulado por el sistema nervioso autónomo, que a su vez está condicionado por la mente y las emociones. Cuando nos presentamos a un examen, a una entrevista o nos enamoramos notamos cambios en nuestro estómago. En las consultas de atención primaria es muy común que las personas se quejen de molestias, hinchazón, estreñimiento, falta o exceso de apetito, gases o diarrea. Una vez descartado lo físico, entra en juego la salud mental y hay que indagar de dónde pueden venir. Son señales de alarma de que algo no anda bien y nos avisan para que empecemos a cuidarnos. Por ejemplo, la ansiedad se relaciona estrechamente con las molestias estomacales, afectando nuestra calidad de vida. El 70% de las molestias estomacales están provocadas por el estrés.

¿Qué podemos hacer? Detectar el origen de ese estado de ánimo e integrar estrategias de afrontamiento. Por otro lado, es adecuado introducir en nuestra rutina diaria ejercicios de respiración y relajación. La meditación también puede ayudarte ya que con la práctica mejoras la concentración y reduces el estrés.

SENTIR LA ANSIEDAD

¿QUÉ ES LA ANSIEDAD?

La ansiedad es un mecanismo adaptativo natural que nos permite ponernos alerta ante situaciones peligrosas y/o amenazantes. Una ansiedad moderada puede ayudarnos a mantenernos concentrados y afrontar los retos que tenemos por delante.

Sin embargo, a veces el sistema de respuesta a la ansiedad se ve desbordado y funciona incorrectamente. Aparece un nivel de ansiedad  desproporcionado con la situación o en ausencia de cualquier peligro. Cuando es muy intensa e interfiere con las actividades normales de la persona, entonces se la considera como un trastorno. Es un sentimiento de miedo, temor e inquietud muy intenso.

Se puede deber a causas genéticas, hechos traumáticos, al consumo de  ciertas sustancias y por experiencias vitales significativas. La ansiedad se manifiesta con síntomas mentales (preocupación constante, cansancio, irritabilidad y problemas para concentrarse y conciliar el sueño) y síntomas físicos: pulsaciones elevadas, sudoración excesiva, tensión muscular, temblores, mareos, desmayos, síntomas físicos como dolor de espalda, dolor de estómago, dificultad para dormir.

Para combatir la ansiedad, es importante adoptar un estilo de vida saludable, practicar ejercicio físico de forma regular, en especial al aire libre, ya que ayuda a despejar la mente y el cuerpo. Las técnicas de relajación y otras herramientas que puedes aprender en terapia te serán muy útiles para combatir la aparición de crisis, así como para evitar su cronificación.

La ansiedad es experimentada por todos en algún momento de la vida, así que es fundamental estar informad@ sobre sus síntomas y diferenciar cuando se produce un episodio aislado o cuando se convierte en un trastorno. En este último caso te aconsejo que comiences terapia psicológica y sigas las indicaciones que te proponen. Recuerda que los cambios requieren paciencia y constancia.