¿TE SIENTES SOL@?

Hoy quiero escribirte a ti, si alguna vez te has sentido a la deriva en medio de un océano, este artículo es tuyo. Hay veces en los que te paras en seco y en ese instante sientes soledad. Analizas cómo es tu vida, las personas que hay a tu alrededor o las que te gustaría que estuvieran. En la sociedad siempre se ha asociado estar sol@ con algo negativo y ese mensaje ha calado hondo.

Lo primero que quiero decirte es que es necesario sentirse así alguna vez, ya que esto significa que te has dado tiempo a estar contigo mism@, a saber qué es lo que deseas y a mirarte en el espejo.

Habrás escuchado la frase: “en realidad tod@s estamos sol@s” y eso no te habrá consolado en absoluto. Cierto es que todos queremos compañía y eso está bien, sin embargo saquémosle la parte positiva a esta emoción. Sentirnos en soledad hace que te plantes quién eres,  qué es lo que te gusta y qué tipo de personas te gustaría incluir en tu vida. Tú eres protagonista de tu historia, los demás se van añadiendo al viaje pero la mayor parte del día estás con tus pensamientos.

Es importante que sepamos estar con nosotr@s mism@s para no tener relaciones de dependencia con otras personas. Compartir el tiempo con alguien para disfrutar más pero no por necesidad, por callar tu ruido interior.

Sea cuál sea tu situación, y si te miraste en el espejo y no te gustó lo que vistes o te sientes demasiado sol@,  quiero recordarte que necesitas sacar a fuera todo lo que estás sintiendo y que puedes compartirlo en terapia. No importa dónde estés siempre tendrás un espacio en mi agenda.

¿ESTÁS DESEANDO QUE ACABE LA NAVIDAD?

Actualmente la Navidad está asociada a la gente que quieres, a disfrutar de buenas comidas o a la ilusión por las sorpresas. Sin embargo hoy me gustaría hacer más visible a esas personas a las que la Navidad se les hace cuesta arriba.

No todo es perfecto cuando falta alguien importante, cuando tu solvencia económica no da para tantos excesos, cuando la nostalgia se apodera de ti o cuando estás hart@ de tanto compromiso social y autoexigencia para estar a nivel de todo lo que implica.

Desgraciadamente la sociedad nos indica que debemos comprar compulsivamente, que para disfrutar hace falta tener dinero y que todo te vaya bien. Nada que ver con el origen religioso por el cual se creó. Puede ser una época muy brillante llena de luces y objetivos nuevos o una época más bien con sombras.

¿Y qué me dices de esos familiares que no tienes ninguna gana de ver y que siempre te preguntan por las cosas que no tienes; novi@, trabajo, dinero o hij@s? Familias donde las discusiones son el centro de cohesión, la soledad, el consumismo, los balances insatisfactorios y la ingestión excesiva de comida y bebida.

Puede haber años que estés bajo el encanto de la Navidad y otros donde las circunstancias te empujen a querer que termine lo más rápido posible.

Vive la Navidad cómo tú elijas, haciendo lo que te haga sentir cómod@. Al fin y al cabo son solo fechas y depende de ti que la quieras celebrar o simplemente sean unas semanas más del calendario. Regálate autocuidado, un buen paseo, un chocolate caliente, la compañía de personas que te sumen y te hagan sentir bien. Baja el ritmo, olvídate de los compromisos y reencuéntrate contigo mism@.

QUÉ ESPERAR TRAS EXPERIMENTAR UN TRAUMA

Todos en algún momento de nuestras vidas vamos a experimentar un suceso o una vivencia traumática que nos inducirá daño psicológico. Puede ser desde un desastre natural (erupción de un volcán, inundaciones), experiencias de gran impacto emocional como la pérdida de un ser querido o una ruptura sentimental.

La palabra trauma proviene de un concepto griego que significa “herida”. En psicología podemos definirlo como “choque o impresión emocional muy intensos causados por algún hecho o acontecimiento negativo que produce en el subconsciente de una persona una huella duradera que no puede o tarda en superar”.

Puede ocurrir a cualquier edad, siendo más impactante cuando más joven se es, debido a la falta de recursos. Un trauma es algo que  no  podemos manejar y suele ser necesaria la terapia para poder seguir adelante y que no se cronifique en el tiempo desembocando en un trastorno por estrés traumático. Se experimenta un sentimiento de miedo intenso, de indefensión, pérdida de control y de amenaza.

Dentro de las respuestas emocionales y psicológicas, una persona que ha experimentado un trauma puede sentir: negación, ira, miedo, tristeza, vergüenza confusión, ansiedad, depresión, culpa, irritabilidad, dificultad para concentrarse. Los flashbacks, o escenas retrospectivas, cuando una persona revive el evento traumático en su mente, son comunes, al igual que las pesadillas.

Junto con una reacción emocional, el trauma puede causar síntomas físicos, como: dolores de cabeza, síntomas digestivos, fatiga, aceleración del ritmo cardíaco, sudoración, sentirse nervioso. A veces, se experimenta hiperexcitación, que es la sensación de estar en alerta constante. Esto puede hacer que sea difícil dormir.

Podemos hablar de estrategias de afrontamiento disfuncionales en un trauma  como puede ser: la autocrítica, el abuso de sustancias, el alejamiento social, conductas de riesgo, agresividad o excesiva complacencia, negación del problema. Nuestra personalidad es uno de los factores que es fundamental a la hora de gestionar el trauma.

Lo recomendable es empezar terapia psicológica para sanar esa herida y que no arrastre otras consecuencias negativas en tu vida. Nadie nace preparad@ para gestionarlo, así que lo mejor es pedir ayuda y no dejarte para el final.

SENTIR LA ANSIEDAD

¿QUÉ ES LA ANSIEDAD?

La ansiedad es un mecanismo adaptativo natural que nos permite ponernos alerta ante situaciones peligrosas y/o amenazantes. Una ansiedad moderada puede ayudarnos a mantenernos concentrados y afrontar los retos que tenemos por delante.

Sin embargo, a veces el sistema de respuesta a la ansiedad se ve desbordado y funciona incorrectamente. Aparece un nivel de ansiedad  desproporcionado con la situación o en ausencia de cualquier peligro. Cuando es muy intensa e interfiere con las actividades normales de la persona, entonces se la considera como un trastorno. Es un sentimiento de miedo, temor e inquietud muy intenso.

Se puede deber a causas genéticas, hechos traumáticos, al consumo de  ciertas sustancias y por experiencias vitales significativas. La ansiedad se manifiesta con síntomas mentales (preocupación constante, cansancio, irritabilidad y problemas para concentrarse y conciliar el sueño) y síntomas físicos: pulsaciones elevadas, sudoración excesiva, tensión muscular, temblores, mareos, desmayos, síntomas físicos como dolor de espalda, dolor de estómago, dificultad para dormir.

Para combatir la ansiedad, es importante adoptar un estilo de vida saludable, practicar ejercicio físico de forma regular, en especial al aire libre, ya que ayuda a despejar la mente y el cuerpo. Las técnicas de relajación y otras herramientas que puedes aprender en terapia te serán muy útiles para combatir la aparición de crisis, así como para evitar su cronificación.

La ansiedad es experimentada por todos en algún momento de la vida, así que es fundamental estar informad@ sobre sus síntomas y diferenciar cuando se produce un episodio aislado o cuando se convierte en un trastorno. En este último caso te aconsejo que comiences terapia psicológica y sigas las indicaciones que te proponen. Recuerda que los cambios requieren paciencia y constancia.

¿TIENES DEMASIADOS PENSAMIENTOS?

Una persona puede tener miles de pensamientos al día, es algo automático como respirar. En gran medida son pensamientos recurrentes y en muchos casos nos pueden generar malestar. La mayoría de ellos no están fundamentados en algo realista. No quiere decir que tengas un trastorno, el  problema aparece cuando te crees todo lo que tu cabeza piensa o no puedes dejar de pensar en ningún momento.

Tener pensamientos es algo que nos diferencia de las demás especies de animales.  Somos seres sofisticados con esta capacidad que nos aporta muchos beneficios, si bien es verdad que en algunas ocasiones estos pensamientos están anclados en el pasado o en un futuro incierto y no nos sitúan en el presente.

El primer paso para gestionarlos es aceptar que los tenemos y ser consciente de ellos. El siguiente paso es comprender que no todos son reales ni los podemos controlar. En ese intento de eliminar o controlar esos pensamientos es cuando no funcionamos con normalidad. No debemos tenerles miedo porque no pueden hacernos un daño real y te impiden disfrutar del momento presente.

Te prepongo un ejercicio en el cual dedicaras un tiempo cada día para preocuparte, puede ser quince minutos, media hora o si lo necesitas hasta una hora. Intenta que sea en el mismo momento del día, como si fuera una actividad más en tu agenda. Pon la alarma del móvil y piensa en todas las cosas que te preocupan o te dan miedo. Si a lo largo del día empiezas a tener pensamientos no deseados, dile a tu mente que ahora no es el momento y que pensarás en ellos en el tiempo fijado que tienes para ello. De este modo no te quedas enganchado a esos pensamientos tanto tiempo. Aprendes a posponer la preocupación y cambiar tu atención a otras cosas, dejando tiempo para estar tranquil@ y hacer el resto de tareas.

¿QUÉ ES EL AUTOCUIDADO?

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) es la actitud y aptitud para realizar de forma voluntaria y sistemática actividades dirigidas a conservar la salud y prevenir enfermedades. Si se padeciera una de ellas, se adopta el estilo de vida más adecuado para frenar su evolución. El concepto nació en el campo de la enfermería en el sentido de las acciones que debía hacer el paciente para mejorar y cumplir con su tratamiento.

En la actualidad, se extrapola no sólo a la salud física sino a la salud mental y emocional, consiste en dedicar atención a esas acciones que nos ayudan  a mantener el bienestar, a mejorar nuestra calidad de vida o  frenar la evolución de algún trastorno.

No nacemos con estas habilidades, las vamos aprendiendo a lo largo de la vida. Cada vez se hace más hincapié en la importancia de autocuidarse con el objetivo de que se conviertan en hábitos. Te propongo la siguiente actividad que te puede ayudar a practicar tu autocuidado mental:

  • Identifica las cosas que te gustan (por ejemplo, leer una novela, hacer deporte, tomar café con un amig@)
  • Establece la frecuencia (por ejemplo: los lunes leo, los martes salgo a pasear etc.)
  • Pedir ayuda si no sabes cómo organizarte (a través de sesiones para proponerte actividades y cómo llevarlas a cabo).

Se trata de priorizarte y sacar cada día un poco de tiempo para hacer actividades agradables que fortalezcan tu estado de ánimo.Si te cuesta pensar qué actividades podrías realizar, te sugiero que pruebes algunas de éstas:

  • Meditar 15 minutos al día.
  • Hacer ejercicios de respiración varias veces al día.
  • Escribir un diario para plasmar tus emociones.
  • Hablarte desde el respeto y la aceptación.
  • Rodearte de personas que sumen.
  • Hacer media hora de ejercicio al día.
  • Escuchar música a diario.
  • Hablar con alguien que te permita expresar cómo te sientes.
  • Disfrutar de un café o un té con tranquilidad.
  • Caminar media hora al día.
  • Conectar con la naturaleza.
  • Leer un buen libro.
  • Abrazar a un ser querido.
  • Darte una ducha refrescante.
  • Hacer alguna actividad creativa, como manualidades o pintar.

Los ritmos de vida acelerados en los que vivimos llenos de múltiples tareas, han supuesto un abandono del tiempo que le dedicamos a cuidarnos en todos los aspectos, sobretodo en el emocional. De ahí la importancia de concienciarnos para sacar cada día un hueco para hacer actividades que nos traerán efectos positivos a largo plazo.

Si necesitas ayuda para mejorar tus habilidades de autocuidado, permíteme que te oriente en el camino.

COMIENZA EL VERDADERO CAMBIO Y DESARROLLA TODO TU POTENCIAL.

EL PELIGRO DE OBEDECER CIEGAMENTE

No sé a vosotr@s pero a mí, el verbo OBEDECER no me gusta nada por todo lo que implica.  Y no es porque sea precisamente una rebelde sin causa sino por  las connotaciones que conforman esa palabra. La RAE lo define como: cumplir la voluntad de quien manda. Es decir, alguien externo, con más poder que tú, te ordena, te exige que hagas algo y supuestamente camuflado bajo la coletilla: “es por tu bien” o “porque lo digo yo”.

No hay diálogo, no hay consenso de razones, no hay explicaciones y así, señores y señoras, no se puede educar. Trasladémosnos al Holocausto que llevaron a cabo los nazis, la inmensa mayoría obedecía órdenes ciegamente y todo “por” el bien de Alemania. Desde casa, diríamos: “eso a mí no me pasaría jamás”. ¿Estás segur@?

Pues me gustaría comentaros un experimento muy comentado desde la Psicología social: el experimento de Milgram. El nombre se lo debe a un psicólogo norteamericano que en 1961  quería comprobar hasta qué punto personas normales, sin patologías previas, con diferentes niveles académicos y diferentes perfiles obedecían a una autoridad. El experimento trataba sobre “aprendizaje y memoria” y hacían falta tres personas: el investigador (con bata blanca, la autoridad), el maestr@ y el alumno/a. Al sujeto experimental siempre le tocaba ser maestr@, ya que el sorteo estaba amañado y el alumn@ era un cómplice del investigador.

El alumn@ era atado delante del maestr@ en una silla para que no se moviera y se le colaban electrodos; luego el maestr@ se iba a la habitación contigüa, donde había interruptores que regulaban la intensidad de la descarga con etiquetas: descarga moderada, fuerte, peligro, descarga grave y probable muerte. El alumn@ tenía que aprenderse pares de palabras y a cada error el maestro incrementaba la descarga en 15 en 15 voltios más. Realmente esas descargas no se producían pero el alumn@ representaba el papel gritando en la habitación de al lado. Si el maestr@ se negaba a aumentar la descarga, el investigador le decía “continúe por favor”, “para que le experimento funcione necesita que usted siga”, “debe continuar” etc.

Sorprendentemente el 65% continuó hasta el final, aplicando la máxima descarga. Atrás, quedaron sus valores morales y su conciencia. Es cierto que la muestra no era muy significativa, eran 45 personas en total, pero sin duda, este experimento da mucho que pensar.

Demuestra que los seres humanos podemos ser muy frágiles ante la autoridad y acabar obedeciendo ciegamente aunque sufran o mueran personas.

Pero no nos quedemos con esta visión no demasiado positiva, yo me quedo con el resultado que me gustó más de este experimento: Milgram constató que a mayor formación académica, menos intimidación producía la autoridad, por lo que la obediencia disminuía. Así que apostemos por la formación, la educación, la lectura, el ver las dos caras de la moneda, las versiones diferentes, empapémosnos  de información y en última instancia tomemos decisiones razonadas, coherentes con nuestros principios y sepamos parar a tiempo.

Nuestro criterio está por delante de presiones grupales, autoridades, aprendamos a saber que está bien y que no está bien, porque no necesitamos que nadie nos lo diga.

DECIDES TÚ.

Reloj

DEJAR PASAR EL TIEMPO NO SIEMPRE TRAE LA SOLUCIÓN

Algunos de mis clientes conocen bien esta frase, ya que la empleo en algunos casos en los que no siempre sirve lo de “El tiempo lo cura todo”.

Son dos frases con significados completamente contrarios. Esta última frase hecha, tan nuestra, que a tod@s nos han dicho o hemos dicho en algún momento con el objetivo de animar a alguien. Por supuesto, que nos la dicen con la mejor intención y en algunas ocasiones tiene bastante de cierto porque con el tiempo superamos ciertas situaciones dolorosas.

Por ejemplo, una ruptura: hay personas que lo superan por sí mismas (unas más rápido, otras más lento) en función de las características propias, de la historia sentimental y de sus circunstancias.

Sin embargo, a veces tardamos en superar algo demasiado tiempo, un tiempo en el que estamos sufriendo y perdiéndonos la oportunidad de recobrar el equilibrio. O simplemente vemos que no lo superamos con nuestras propias herramientas y necesitamos una guía externa que nos oriente por el camino.

Y TÚ, ¿PUEDES con todo por ti mism@ o “NECESITAS una mano”?

COMIENZA EL VERDADERO CAMBIO Y DESARROLLA TODO TU POTENCIAL.

  1. Aurora Cortés Lobato en BLOG

    Encantada de seguir tu blog!! Gracias. Un saludo